Cómo crear contenido que aparezca en ChatGPT (y siga sonando a ti)

Cómo crear contenido que aparezca en ChatGPT (y siga sonando a ti)

Cuando damos clases sobre IA y estrategia de contenido en IEBS, solemos plantear la misma pregunta a los alumnos: «¿Preferiríais que vuestro contenido lo escribiera alguien con experiencia en vuestro sector o una máquina que ha leído miles de artículos sobre él?»

La mayoría responde lo evidente: “alguien con experiencia”. Pero, luego, al planificar sus contenidos, abren ChatGPT y copian la primera versión sin revisar.

Esa contradicción resume el momento actual. La IA generativa permite escalar la producción de contenido como nunca antes. Pero con ella llega también el riesgo de perder lo único que las marcas no pueden automatizar: su voz.

Si la IA suena a IA, el problema no es la herramienta

El auge de contenidos generados con IA ha traído una epidemia de textos que suenan genéricos, planos y desconectados. En palabras de Julia McCoy, fundadora de First Movers, «seguimos viendo blogs con frases perfectamente construidas pero sin alma, porque nadie se ha molestado en editarlos».

Como explicamos en el artículo Cuándo tiene sentido usar IA para crear contenido (y cuándo no), el problema no es usar herramientas como ChatGPT o Claude. El problema es usarlas como redactor único, en lugar de como asistente. El contenido generado por IA puede ser útil, incluso bueno. Pero nunca debería ser la versión final.

McCoy identifica una serie de patrones —los llamados “AI-isms”— que delatan que el texto no ha pasado por una relectura humana: fórmulas repetitivas, expresiones como “en el cambiante panorama digital” o palabras como “esencial”, “estratégico” y “vital” usadas con calzador. Cuando vemos eso en clase, lo decimos sin rodeos: si tu contenido parece escrito por una máquina, probablemente lo sea.

De SEO a AEO: escribir para ser citado, no solo para ser leído

La llegada de los motores generativos —ChatGPT, Perplexity, Gemini— ha cambiado las reglas del juego. Como explicábamos en Se pueden combinar SEO y AEO, ya no basta con posicionar bien en Google: ahora se trata de que tu contenido sea lo bastante claro, directo y confiable como para ser citado como respuesta.

Esto implica escribir de otra forma. No es solo una cuestión de estilo, sino de estructura. Como apunta John Iwuozor en su guía sobre AI-friendly content, los sistemas de lenguaje procesan mejor los textos que presentan ideas con claridad, contexto y voz experta. El llamado E-E-A-T (Experience, Expertise, Authoritativeness, Trustworthiness) no es un capricho de Google, sino una forma de medir si mereces ser tenido en cuenta.

En Tilde Comunicación lo vemos cada vez más en nuestros proyectos: el contenido que combina una buena base de IA con una edición humana cuidadosa es más fácil de escanear, más coherente y más citable. Especialmente si responde preguntas reales y evita los rodeos típicos de los textos pensados solo para el SEO.

Tu voz sigue importando. Más que nunca

Uno de los riesgos más serios del uso indiscriminado de IA es la pérdida de coherencia editorial. En marcas con múltiples canales y públicos diversos, la voz no es solo una cuestión estética: es un activo estratégico. Como decimos a menudo cuando asesoramos a equipos de contenido, «no tener tono propio es como no tener logo».

Gil Friend, asesor de sostenibilidad y coach de ejecutivos, ha experimentado con bots entrenados en sus propios textos. Su conclusión es clara: «Trato a la IA como un colaborador, no como un oráculo. Pero mi escritura sigue siendo mía». Usa modelos para estructurar ideas, condensar notas o reformular materiales, pero nunca publica sin intervenir.

Ese enfoque coincide con lo que defendemos en IEBS: la IA puede ayudarte a organizar, investigar y redactar, pero la última palabra —la que da sentido, dirección y personalidad al contenido— debe ser tuya.

Cinco ideas para mantener la voz de marca en tiempos de IA

  1. Escribe como si tuvieras que firmarlo. Si no te sientes cómodo poniendo tu nombre (o el de tu marca) en el pie del artículo, algo falla.
  2. Reescribe al menos el 50 % del texto generado. No vale con corregir comas. Hay que darle ritmo, sentido y cadencia humana.
  3. Evita plantillas genéricas. Si tu artículo termina en “Conclusión” o empieza con “En el vertiginoso mundo digital”, ya has perdido. Como contábamos en No le pongas Conclusión a tus artículos, eso huele a IA sin editar.
  4. Incluye ejemplos, anécdotas o metáforas propias. Son imposibles de replicar y anclan el contenido en tu experiencia.
  5. Haz que se note quién lo ha escrito. Añade autoría, contexto, enlaces internos y bio. Eso refuerza el E-E-A-T y da confianza al lector… y a los motores.

Lo importante no es si usas IA, sino cómo

Los asistentes generativos son una herramienta poderosa. Ignorarlos es un error. Pero también lo es delegar en ellos todo el proceso. La clave, como decíamos en Cómo trabajar AEO y GEO desde tu newsletter, está en publicar contenidos que puedan ser utilizados por personas y citados por sistemas, sin perder la coherencia narrativa ni la intención de marca.

Porque en el fondo, lo que separa a un contenido útil de uno prescindible no es la herramienta que lo genera, sino la intención que lo sostiene. Y eso, de momento, sigue siendo cosa de humanos.

¿Quieres que te ayudemos a incorporar la IA sin renunciar a tu voz? En Tilde Comunicación, trabajamos justo en eso.